Llamarme romántica, no me importa...


“Iter Luminis”, de Lídia Pujol   M A R A V I L L O S O


¿Por dónde empiezo?  Si fuera Artemisia quien escribiera esta entrada se documentaria antes de redactar una sola palabra: que es, de donde sale, que pretende... en fin, el currículum vitae del “Espectaculo Iter Luminis” de la cantante y actriz Lídia Pujol.


Pero no, hoy, quien escribe es Cristina, léase yo, y una servidora es pura emoción, y las emociones, ya se saben, son difíciles de ordenar.  Como os digo... a ver... intento... la cosa es…


Que anoche estuve en un concierto (espectáculo completo en realidad, me río yo de lo que haga cualquier modernito en el Palau Sant Jordi a 50 euros la entrada) Un concierto, decía, de música sacra con Lídia Pujol.


Más o menos (bueno, fue más, mis palabras no van a hacer justicia) así fue como lo viví:


Una hora de coche para llegar a un monasterio perdido en algún punto de la comarca de Osona (el Monaserio de Santa Maria de Lluçà).  Y a partir de aquí...


Cruzo una puerta. Un detalle para cada espectador. Una pequeña tela de saco enrollada en forma de pergamino con esencia de algo que no estoy segura que es ¿tomillo tal vez? No lo sé, pero da igual, el primero de los sentidos ya está despierto. El olfato


Busco asiento. A un lado, un claustro iluminado con farolillos, el claustro más pequeño de Catalunya nos explican. Delante, el escenario con su altar, una cruz románica, la luz de las velas, un gong. Hacia arriba, una cúpula perfecta, piedras milimétricamente colocadas para dibujar un óvalo perfecto.  El segundo de los sentidos  empieza a despertar.  La vista, que parece no querer perderse nada.


Unos minutos después. Una voz majestuosa presenta el espectáculo. Nos cuenta  que es Iter Luminis, de donde salen los monasterios canónicos, porque se perdieron... Y entonces... aparece un coro, suena una guitarra, y Lídia Pujol canta. Y canta a la vida, canta a la tierra, canta a lo que somos, tu, yo, ella, nosotros... El oído ya está on fire.


Una lágrima resbala por mi mejilla. Malditas lágrimas, nunca me dan tregua. La realidad es que desde el minuto cero me “co-nec-to”. Una servidora es muy sentida, pero es que esta “santa” mujer es una Artista, artista de las de verdad eh, sólo así me explico que  con apenas unos minutos nos tuviera a todos atrapados. A mí ya os digo que si!


Las escenas se van sucediendo. Siempre con el factor sorpresa como invitado estrella. Ahora unes luces, de repente una plegaria, las deliciosas notas de Lidia junto a un coro de sobrias voces...


Y de repente! Un gong. El momento gong “fli-pan-te”. Para  dar paso, sin darte cuenta, a un momento sublime: La representación alegórica del infierno. Como si de un aquelarre se tratara, el color rojo lo baña todo, la máscara de un macho cabrío, bailes desatados, una fiesta pagana por todo lo alto!


OLFATO, VISTA, OIDO...  Pero lo verdaderamente exponencial es mi sentir. Siento todo. Siento por  todos los poros de mi cuerpo. Siento el Arte. Lo siento. Y lloro.


Y entonces Lídia Pujol dice algo así como... (no es literal pero más o menos)


Ara cantarem tots junts al claustre amb la voluntat de despertar allò que tots tenim. El pensament. El pensament que ens fa prendre decisions quan estem en una cruïlla. Però les decisions han de ser presses des de l’amor, no des de la por...”


[TRADUZCO... “Ahora cantaremos todos juntos en el claustro con la intención de despertar aquello que todos tenemos. El pensamiento. El pensamiento que nos hacer tomar decisiones cuando estamos en una encrucijada. Pero las decisiones han de ser tomadas desde el amor, no desde el miedo...”]


Y nos guía a todos al claustro. Y canta. Cantamos todos. Bueno yo no, a mí no me sale la voz. Miro al cielo, es de un azul intenso moteado de brillantes estrellas. Miro a mi alrededor, cien, ciento cincuenta personas no sé, todas allí, juntas, pero como si sólo fuéramos una en realidad… Os lo juro, allí había una vibración increíble. Mis lágrimas no resbalan, brotan por doquier.


Y entonces es cuando el eterno conflicto viene a mi pensamiento

 ¿Cómo puede alguien preguntarse para qué sirve el arte?


El arte abre el corazón, libera al amor y nos une a todos por un hilo invisible de emoción compartida. Dijo Voltaire “la música es el camino al corazón”


¿Me dejáis que cambie “música” por “arte”? Y por arte me refiero a todo expresión del alma humana que se manifiesta de infinitas maneras :  una melodía, una pintura, una escultura, una novela, una película, un vestido, un poema...   Arte, aquello con lo que conectamos, remueve nuestras entrañas, despierta nuestras pasiones... y llegamos a lo más esencial que hay en nosotros: el amor…


En fin, que anoche flipé.

Y flipo que muchísima gente se pierde estas cosas. Flipo de que estemos dispuestos a gastarnos 400 euros en un móvil, 100 en unos jeans, y que se yo cuanto en que más. Y no es que me parezca mal. Al contrario! Pero luego nos da por  decir que pagar 12 euros por una noche como esta es caro. Entonces, ¿qué valor le damos a sentir lo más esencial que hay en nosotros?


Llamarme romántica, no me importa… El arte es algo más que telas, papel, lápiz o carboncillo. El arte es una metáfora del amor, del mío, del tuyo, del que compartimos… el arte es amor, el arte es vida, el arte… es Arte.



Gràcies sinceres al projecte Iter Luminis, 

sentir que hi ha gent que lluita per tirar endavant projectes minoritaris amb una qualitat superior 

és la raó per la qual Artemisia, Art & Tendències, avui, és una realitat.


Les Franqueses del Vallès, 21 de setembre de 2014


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