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  • Cristina Requena Villalba

Trilogía, o como tres años de Artemisia me hacen reflexionar… Euritmia…



"Euritmía" © Guillermo de Angelis

Hay muchísimas trilogías: 


- En el cine Azul, Rojo, Blanco (para mí Azul es la mejor)

- En la vida es aquello de sexo, drogas y rock & roll (aunque en verdad esto es una adaptación pseudo modernilla de aquello que rezaba Baudelaire… “para no ser esclavos martirizados del tiempo, embriagaos, y embriagaos sin cesar, con vino, poesía o virtud, a vuestra guisa!”)  

- Tres son los dioses de la Trimurti hindú, Brahmá, Visnú y Shiva (Shiva es mi favorito, porque es un dios destructor, pero destruye para crear espacios y oportunidades para cosas nuevas, y me gustan las cosas nuevas) 

- Liberté, égalité, fraternité, gritaban los franceses (pobres, con lo que ellos han sido…) 

- Y qué decir de Los Tres Mosqueteros! (“Me llamo Iñigo Montoya, tu mataste a mi padre, prepárate a morir” Ah no, que eso es del Capitán Alatriste!!! Ah no no, que eso es de La Princesa Prometida!!! Creo que ya tengo demasiados referentes, me estaré haciendo mayor...)


En fin, que el mundo está lleno de tres(es)… Tres son los años que ha cumplido Artemisia, y ayer, casi sin darme cuenta, clausuramos la expo conmemorativa. Y hoy, ya, a toda velocidad, empiezan los preparativos para la nueva expo. Pero me tomo unos minutos, ¿tres?, no, necesito alguno más para reflexionar que ha pasado en estos tres año. Ya he hablado antes de esto, pero hoy me voy a recrear, porque no es poca cosa...


Nació Artemisia con una idea, adquirí un compromiso, me ilusioné, me caí, me ayudaron a levantarme, avancé unos pasos, volví a tropezar, me recuperé como pude, me hicieron revisar mi compromiso, revisé mi compromiso. Sigo.


No tenía ni idea. Ahora sé que apenas se nada. He estudiado. He aprendido. A más leo, más preguntas. A más incógnitas, más me flipa todo.


Tenía una visión romántica de los artistas. Ahora tengo una visión realista, están como una cabra. Y lo digo con total y absoluta admiración. Que se me pegue algo por favor!


En tres años un montón de gente se ha cruzado en mi camino, aprendí de todos. Y en tres años algunas personas se perdieron en el camino (me cuesta aceptarlo, pero imagino que así estaría escrito), aprendí  todavía más.


Me enfadé con hacienda, me enfadé con el mundo por girar demasiado despacio para mi gusto, me enfadé porque no salían las cosas como yo esperaba… perdí montones de neuronas en estos enfados…


Visité exposiciones y talleres de artistas. Viajé alegando “gajes del oficio”. Escribí porque el blog me lo exigía. Estudié porque no tengo idea. Me entusiasmé con ideas irreverentes. Mantuve conversaciones de película. Me sentí como pez en el agua aún sin haber buceado en mi vida… Aquí mis neuronas se TRIPLICARON (peor juego de palabras imposible, perdonarme…)

Artemisia me da excusas para estudiar y aprender (me encanta), viajar (me emociona), conocer gente (interesantísimo), caerme (imprescindible), proyectar ideas (estimulante), me permite inmiscuirme en otros derroteros como la radio, el cine, otras galerías (necesario, enriquecedor y divertido).


Y sí. Tres años me dieron para conocerme a mí misma. Así, tal cual. O no, mejor dicho, reconocerme: me examino, me observo, me tanteo… una revisión exhaustiva de quien soy, que quiero, hacía donde me dirijo, como lo hago… Durante años me distraje con cantos de sirena. Artemisia se ha convertido en mi faro, o dicho de otro modo (poniéndome dramática del todo, no en vano alguien me dijo que tengo uno o dos cromosomas venezolanos) Artemisia es la luz que ilumina mi camino!!!  (y ahora suenan violines…).


Hace tres años escribí: Artemisia es un "concepto", una propuesta, la expresión verbal y física de un pensamiento generado dentro de una mente creativa...la nuestra, la mía, la tuya. Madre mía… está claro que tuve un momento de  claridad mental pasmosa digna de ser premiada en los premios de alguna academia de inteligencia superior… (no bromeo, va en serio!).


Y ahora sí, en serio os digo, aquí y ahora, desde este banco perdido en el mundo de “Euritmia”, con absoluta serenidad y conciencia… Artemisia me hace mejor persona, sólo por eso, merece la pena. 


Gracias a todos los que me acompañáis en el viaje…

Gracias Guillermo  por el préstamo…

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