Una visión (de pà sucat amb oli) de la Biennale de Arte de Venezia


Y mi momento Tadzio...

no se hizo esperar…


Oh Venecia… Hace unos días le decía a un amigo “mi ciudad favorita de Europa es Praga” Ha dejado de serlo. Así, sin más, dos días en Venecia y ya puedo decir que en mi ranking personal de ciudades maravillosa Venecia ha ganado la partida a todas las demás.


Pisaba tierras italianas a las 8 de la mañana y a las 10 ya estaba instalada en la cola para comprar mi entrada a las puertas del Arsenale.


Una maqueta del Palazzo Enciclopedico de Marino Auriti te da la bienvenida, y a partir de aquí, un entramado de salas que te ofrecen escultura, dibujo, pintura, cómic y mucho, mucho audiovisual. No os repasaré la lista completa de autores y sus obras, en la red encontrareis todo lo que queráis. Aquí está absolutamente todo:


http://universes-in-universe.org/esp/bien/bienal_venecia/2013


Si os dejo lo que le ha parecido la biennale a ojos de una catalana con ganas de ver que se cuece en el mundo del arte una vez cruzas fronteras:


Los temas tratados entre los autores del Arsenale navegan entre la ciencia, la religión, incluso lo esotérico y lo social. Prima el uso de soportes audiovisuales por doquier, y está claro que el concepto estético ha perdido su “pole position” en el mundo del arte. No es una crítica, es una observación, sin más. Tampoco me queda claro que se apueste por un arte denuncia, más bien diría que en el Arsenale hay mucha obra que intenta ser “descriptiva”, no más.


Maravilloso el trabajo del curador Massimiliano Gioni y la arquitecta Annabelle Seldolf por el diseño y disposición de todas las salas, organización perfecta para no perder detalle de nada en un lugar maravilloso como es el edificio del Arsenale.


Y una vez cruzas el eje central del Arsenale empiezas a visitar los distintos pabellones de los países participantes. Aquí va mi visión de algunos de ellos:


Empiezas con la Santa Sede, alá, a lo grande! Sorprendentemente (y esto es pura subjetividad) atractivo. Grandes pantallas con hologramas que se ponen en movimiento cuando tu mano pasa por encima de la superficie.

Chile te muestra una gran piscina, y entonces, si no sabes de que va la película, te preguntes si se están quedando contigo... quedaos un rato, veréis lo que ocurre... http://vimeo.com/68081100#


El pabellón de Italia tiene cierto paralelismo con el de España, una cantera de piedras sin salida… allá cada uno con sus reflexiones. Ya sabemos que Lara Almarcegui (nuestra artista) habla de las ciudades, sus descampados y edificios como punto de partida para reflexionar sobre la evolución de las urbes, pero, así, visto con ojos de una espectadora, en el pabellón de Italia, como en el de España, lo que te encuentras son escombros… (¿No tenemos en el Giardini la defensa del inconsciente colectivo promovida por Jung? Pues eso…)


América Latina se huele antes que verse. Varias artistas participan en él, pero es Sonia Falcone quien cubre el suelo con montones de vasijas de vivos colores que aromatizan el espacio con sus esencias de cúrcuma, tomillo, mostaza, curri, pimentón… Una estampa preciosa (igual de bonita que la estampa que te ofrecen tantos mercados alrededor del mundo…)


En el Arsenale visitarás también la exposición fotográfica de Sud África, unos icebergs de Bahamas, los pabellones de China con sus tochanas transparentes, Argentina, y una instalación de los Emiratos Árabes que te situarán con exactitud en qué lugar del “mundo” te encuentras gracias a un preciso sistema de GPS.


Habrán pasado tres horas (viéndolo todo a la velocidad del rayo) y saldrás por la puerta con la sensación de haber visto muchas televisiones, escuchado muchos audios, teniendo alguna que otra sensación de revival, pensando que tal vez falta cierta originalidad, que más que una biennal de arte parece una expo universal… Saldrás también abrumada, con un poco de calor, algo cansada y tendrás mucha hambre.


Parada técnica para un plato de pasta, un tiramisú y un expreso, la receta perfecta para recuperar fuerzas y seguir con tu visita.


Te estarán esperando los preciosísimos jardines del Giardinali. La “signora” de información pretenderá persuadirte para que vuelvas por la mañana, “imposible verlo en una tarde” dice. Y sabrás que seguramente tiene razón, pero tienes dos días, te falta ver algunos pabellones repartidos por la ciudad, conocer San Marco, perderte por los distintos barrios, tomarte un helado… Así que ignorarás su recomendación y entras con un “corre, corre que hay prisa”


Pasa de los pabellones de España, Bélgica y Holanda, los primeros que te encuentras, porque tu objetivo ha de ser claro: VISITAR EL PABELLON CENTRAL!


Y entras.


Y allí está, en medio de la sala, protegido por una gruesa urna de cristal, EL LIBRO ROJO DE Carl Gustav Jung. Uauuuu…. Y levantas la vista, y giras sobre tu misma. Y a tu alrededor, réplicas de diferentes páginas del libro. Páginas de distintos colores, la mayoría con motivos mandálicos, muchos círculos, escenas oníricas… Si, allí está. El mundo inconsciente de Jung, y por extensión, el mundo inconsciente de todos nosotros.


Y te querrás quedar allí y ver con lupa cada una de las páginas, pero el tiempo está aquí, presente y tictanteante, así que hay que seguir, cierran a las 18h, no hay segundo que perder! En el pabellón central hay cosas realmente bellas. Y otras. Un brevísimo resumen:


La ópera de Tino Sehgal http://www.youtube.com/watch?v=knF5WY_d1KU


J.A. Suárez Londoño con su obra ““Franz Kafka, Diarios II” Dibujos, a modo de diario personal, realizados a partir de la lectura de escritos realizados por Kafka entre 1910 y 1923.


Aquí la lista completa de nombre e imágenes de lo que se encuentra en este pabellón:


http://universes-in-universe.org/esp/bien/bienal_venecia/2013/tour/palazzo_enciclopedico_2


De nuevo el diseño del recinto es perfecto, a pesar del entramado de salas, exposiciones, autores y obras, el circuito facilita que, por rápido que vayas, resulte imposible perderse nada.


Y ahora toca acercarse a los distintos pabellones. Este es mi resumen, y me quedo tan ancha:


- Delicado el de Venezia

- Oscuro el de Egipto

- Desagradable el de Bélgica (una olor muy fuerte te echa para atrás)

- Una marcianada el de Gran Bretaña (puro espectáculo, os darán hasta el té de media tarde)

- Demagógico el de Rusia

- Raro el de Suiza

- Universalmente universal el de Finlandia

- Extravagante el de Holanda

- Violento el de Hungría

- Urbanita el de Venezuela

- No calificaré el de Alemania (me está empezando a dar rabia el Sr. Ai Weiwei que no puedo)

- A Francia no le di tiempo (demasiados audios, pero dicen que es uno de los imprescindibles)


Ah!, recordar que en esta edición los pabellones de Francia y Alemania se han intercambiado los sitios, están uno frente al otro, os lo comento para evitaros confusiones...


- Y te pierdes por el barrio del Castello y te encuentras con el pabellón de Catalunya, más un trabajo socio cultural que artístico, pero me gusta.

- Paraguay en otro barrio (no sé cuál) tiene el chico de recepción más amable de todos (¿qué le pasa al personal de recepción?)

- Del Palazzio Falier (donde está la obra de P. Cabrita Reis) diré que es uno de los escenarios más bellos de la presente biennale, no diré nada más.

- Maldivas me gusta mucho (creo que también estaba en el Castello, un barrio precioso por cierto, silencioso como en los días que pasaba de vacaciones en el pueblo de mi padre, allí en la perdida Almería, cuando en verano se hacían las 16h y no había nadie por la calle porque todo el mundo estaba siesteando para hacer frente al calor intenso del mes de agosto)

- La Future Generation activa todas mis alarmes... Houston Houston tenemos un problema!

- Muy trabajada la obra de Rashad Alakavarob para Azerbaijan

- Interesante de verdad el “pisito” de Iraq, y destaco las pintures de Kadhim Nwir, las construcciones de cartón de Wami y las tiras cómicas de Abdul Raheem Yassir.

- Menos que interesante (a mi parecer claro) el de Ucrania.

- Más que interesante (a mi parecer también) el de Angola.

- No está mal el de Shanghai.


Y en fin, así pasaron mis 48h en Venecia...


Conclusionando:


El arte también está globalizado, se diluyen las diferencias entre el arte hecho de una a otra punta del planeta. El arte empieza a no ser una provocación. Tampoco se busca la belleza como fin último. Estamos sin lugar a dudas en un mundo digitalizado que está ganando la partida en todos los terrenos, en el del arte también. El arte debe de ser una especie de laboratorio, y en él debe hacerse el artista, pero en él también debe existir espacio para las ideas del espectador, un espectador activo que reflexione y opine por sí mismo, que no se deje arrastrar por un mundo de imágenes y por las directrices de un curador que expone determinadas piezas dentro de una sala a la que llamamos museo.


Dicen que el discurso de El palacio enciclopédico ha restado protagonismo mediático a los pabellones, y es cierto, cada esquina en la que miras puede parecerte una “quedada” pero también puede ser una invitación a dejar que fluctúe tu imaginación. Y la obra, al final, resulta ser un poco lo de menos.


Dicen también que la fusión de obras de hace algunos años con las actuales son la voluntad de crear puentes de unión entre el pasado y el presente. Perdónenme sus señorías pero… sinceramente pienso, y sin ánimo de generalizar (faltaría más) pero amigos, me repito… “Houston, Houston, tenemos un problema”


Y una conclusión más, si, creo en el inconsciente colectivo. Cierto, la globalización del mundo, las redes de comunicación, las facilidades para viajar y conocer, sin duda diluyen las diferencias, aproximan las posiciones, y perdonar que sea tan clara, pero si, facilitan las réplicas. Pero me atrevo a creer que hay algo más. Un imaginario invisible, sutil y etéreo que nos une, ¿No son acaso los sueños, igual que los miedos, los mismos para todo ser humano? ¿No será que al final bebemos todos de la misma copa?


Y si, a pesar de tanto Arte... tuve tiempo de comer pasta, pizza, helado, tomarme algunos expreso y algún que otro cappuccino, caminar por calles estrechas, subir y bajar puentes y puentecillos, y me morí de placer contemplando lo que a mis ojos, es, hoy, y sin lugar a dudas, la Ciudad más bonita de Europa.


Arrivederci Venezia

a presto...

(que no sé muy bien que quiere decir "a presto"

pero en Venezia lo utilizaban para todo

y conozco un italiano que despide así todos sus mails...)


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