Volar...


Y llegamos al final del viaje  en compañía de Eduard Malvehy… Desayunamos en Cadaqués, hicimos parada stop en Paris, Venecia nos cogió para el té de las 5 y terminamos la velada en New York City…


Ha sido un mes intenso, por muchas razones. Las emociones, al menos las mías, no entienden de equilibrio, son insensatas por naturaleza y fluctúan de un extremo a otro sin medida. Sin embargo… este mes han estado de suerte.


Suerte porque han tenido un lugar de recogimiento donde calmarse. Os cuento, porque  ha sido especial. Este mes ha ocurrido algo diferente en la sala.


Os prometo, mi sala es mi casa, en ella me siento como en ninguna parte. Cada tarde, y desde el primer día, al entrar, repaso las paredes. Me digo a mi misma que es para asegurarme que los cuadros siguen bien, que ninguno se ha desplomado ni que sea un milímetro (pobre del montador como eso suceda) Lo cierto es que los repaso porque cada día encuentro algo nuevo en ellos. Los vivo. Los siento. No me toméis por loca de la colina si os digo que hablo con ellos.


Este mes los cuadros no me han interrogado. Ni yo a ellos. Me han dejado perderme entres sus reflejos de luz, sin más, perderme… Y así, como quien no quiere la cosa, dentro de la sala, paseando por los paisajes de Eduard, mis emociones han conseguido “apaigavar-se”  (apaigavar es un verbo en catalán que significa calmar, hacer desaparecer o recudir un estado de excitación,  de agitación, llevar a alguien hacia una sensación de placidez, de paz… MOLA EL VERBO EH!)


En fin, que voy a echar mucho de menos los paisajes silenciosos de Eduard. Paisajes de calma. Paisajes donde perderse, y volar…


Allá arriba, en el piso 25

En el borde del principio

Tú siempre miras abajo

Quieres volar…


Quieres volar, Quieres volar

Flotar y dejarte llevar

Sin gravedad, sin peso

Bucea sostenido por hilos

Que los maneja el tiempo


No te voy a regalar una colonia,

Una corbata, no es mi estilo

Duerme tranquilo, que ahora mismo

Te voy a regalar tus sueños


Quieres volar, Quieres volar

Flotar y dejarte llevar

Sin gravedad, sin peso

Bucea sostenido por hilos

Que los maneja el tiempo


Viajarás muy lejos

Sin patria ni maletas

Sin pagar peajes

Sin pagar hoteles


Aquí continuaremos

Con las alas atrofiadas

Por los miedos eternos

Atados a las sillas

Huérfanos de plumas


Quieres volar, Quieres volar

Flotar y dejarte llevar

Sin gravedad, sin peso

Bucea sostenido por hilos

Que los maneja el tiempo


Y cuando lo desees

Entra por mi ventana

Y llévame contigo

Al origen de la lluvia

A la otra dimensión


Y allá arriba, rodeados de pájaros

Seremos felices

Seremos tan felices


Y allí arriba, rodeados de pájaros

Seremos felices

Seremos tan felices


Carme Cuesta i Joan Sanmartí

"Volar" del disco "Cançons líquides"

(gràcies per aquesta preciosíssima cançó)

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